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Entradas

Recuerdos

—amor— me gustaba llamarte entre sueños. Despertarme a media noche y encontrarte en la penumbra. Abrazarme a ti, sentir tu calor.

Recuerdo el aroma de tu cabello. Una delicada mezcla de lavanda y vainilla con una pizca de algo más. Un aroma que nunca he encontrado en nadie más, ni en nada más.

Recuerdo el calor de tu cuerpo. Esa temperatura perfecta que me calentaba en las frías noches pero no me ahogaba en el dulce verano. Recuerdo la suavidad de tu piel. Esa textura semejante al toque de la seda. Recuerdo tus curvas y fina silueta.

Recuerdo el sabor a miel de tus labios. Cada beso era como disfrutar de un rico dulce. Recuerdo todo eso y más.

Recuerdo cada detalle de tu cuerpo.  Recuerdo todo de ti. Te recuerdo porque te extraño.

Extraño tu aroma, tu calor, tu suavidad. Extraño el sabor de tus labios. Extraño todo lo que recuerdo de ti. En ocasiones desearía que no te hubieras ido. Quisiera que siguieras a mi lado.

Quisiera encontrarme contigo aunque fuera en mis sueños. Sé que no…
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Sentidos

El dolor en el pecho se intensifica con cada respiración, es como un suave ardor que se propaga lentamente. Con cada exhalación es como si una flama se propagara por todo el pecho y con casa inspiración se contrajera sólo para volverse a propagar.

Lenta agonía. Respirar se dificulta mientras el tiempo pasa. Pronto ya no sólo cuesta trabajo introducir el aire a los pulmones, también cuesta el retenerlo ahí lo suficiente. La tos invade el cuerpo haciendo más complicada la faena.

Se siente frío, un frío incontrolable. Poco a poco el cuerpo empieza a temblar sin detenerse. Los brazos dejan de responder, las piernas se sacuden involuntariamente, la vista se empieza a nublar y la desesperación empieza a aparecer.

No hay nada que hacer, el sabor metálico en la boca lo confirma, ya no puede ver la herida, ya no puede si quiera mover la cabeza. El asfalto deja de sentirse helado, el pecho deja de arder, el frío desaparece. Pero la desesperación se queda.

En segundo ya no siente nada. la vista …

nubes y tormentas

Ella miraba por la ventana del dormitorio, se detenía en la forma irregular de cada nube tratando de adivinar cuando había perdido el interés. No lo podía culpar a él. Él seguía siendo el mismo narcisista adolescente del que se enamoró. La culpable era ella que había intentado soñar con otra posibilidad.

Desde un principio sabía que su relación estaba destinada al desastre. La diferencia de edad, de gustos, de estilos de vida. El hecho de que lo mantuviera, que le diera todo cuanto podía. El hecho que cada vez más seguido se sentía sola a su lado, pero ya no le incomodaba esa sensación. Suspiro mirando el blanco grisáceo de una larga nube.

Debió haber terminado todo hace tanto tiempo, pero no lo hizo por... la verdad ni siquiera ella sabía porque no había terminado. Tal vez fue por miedo; o simplemente él besaba demasiado bien. Pero ya ni eso podía ser suficiente. Tenía que buscarlo, seducirlo, para probar sus labios. Para él seducir era simplemente llegar y tocar sus pechos como si s…

OnLine

# OnLineSu vida transcurría entre la pantalla del celular y la de la laptop. Tal era su obsesión que ya se identicaba a si mismo Como @DanteImperiumTenia 15 años cuando su tío le regaló su primer celular. No era la gran cosa pero fue suficiente para abrirle un mundo asombroso. Primero se limitaba a navegar en el feed de facebook o twitter. Pero poco a poco la curiosidad lo llevó a otros sitios a contenidos más carnales.Lo primero fue el Twitter de @TwinkBoy3000 un chico que aparentaba la misma edad de Dante pero juran tener 18 años. El chico subía fotos de su cuerpo y recibía invitaciones, línea, fav y comentarios por montones.Dante tenía 15 años y tres meses cuando subió la primera foto a su twitter. Una inocente foto de su torso desnudo. Era un chico delgado de piel clara. Cien fav recibió y 30 comentarios simples "Hermoso", "guapo" ...La sensación de sentirse objeto del deseo de otros fue embriagante. Dante era el menor de cinco hermanos, hijo de padres trabajad…

Epiz

# EpizElla estaba sentada al otro lado del bar. Sus ojos carmesí me miraban fijamente, su sonrisa maquiavélica me invitaba a acercarme. Sin embargo ahí estaba yo detenido por el miedo mientras sostenía mi vaso de ginebra.La miraba jugar con su collar de perlas blancas y me perdía en el pronunciado escote de su vestido color violeta. Era hermosa, tentadora pero a la vez atemorizaba.—no deberías pensarlo mucho— dijo el hombre a mi lado. No me habia percatado de su llegada. Me sentí apenado al saberme descubierto en mi impúdica observación.—Se llama Epiz, viene cada semana y se queda tomando sola— comento con cierta tristeza en su voz; o al menos eso me pareció a mi.—Nadie se atreve a acercarse— agrego mientras tomaba su copa de nartini y daba un sorbo.—animate, no te arrepentirás— concluyó con seguridad. Volteé un segundo a ver a la dama y el caballero desapareció. Pensé un segundo más, me tomé la ginebra de un trago y camine decidido a cambiar mi vida.—puedo— dije al llegar a su lado, …

Esperando

# esperandoLa desesperación de estar aguardando la llegada es insoportable. Sobre todo cuando no se sabe la hora del arribo. No se si llegaras siquiera, y sin embargo aquí sigo esperando a que aparezacas, con tu dulce sonrisa que ne hace perdonarte todo.Pero mientras llegas el pensamiento principal es "no te interesa" y pese a ello aquí sigo aguardando. Mi paranoia me hace justificarse con pensamientos catastróficos. Un accidente, un asalto, un lo que sea. Pero mi pesimista exclama "No le importas". Y aquí aguardando permanezco. Mirando el pasar de la gente. Escudriñando con mi corta visión entre las manchas lejanas en búsqueda de tu silueta. Pero nada. La espera me mata lentamente.Caras pasan y me miran mirarlas. Mares de gente se deslizan entre los corredores y mi corazón espera que alguno seas tú y mi cabeza conspira en tu contra entre la tragedia y el rencor.Permanezco, imapciente, pero permanezco en la espera de tu llegada. Una parte de mi sabe que al llegar n…

Mondargón (Prologo)

La presente historia no es apta para todo el público, contiene escenas de sexo y lenguaje no apropiado para menores de edad. Así como ser de toque homoerótico y por ende dañar susceptibilidades. Favor de considerar esto antes de leer.

Mondragón

-Prologo-
Las manos recorrían el pecho del chico, que aun cuando se resistía al contacto debía admitir que esas manos tocando las partes más sensibles de su torso empezaban a despertar sensaciones en su cuerpo. Las manos bajaron por su cintura y un escalofrío subió por su espalda, debía encontrar la forma de escapar de su captor antes de que fuera tarde.
Un gemido escapo involuntariamente de sus labios mientras sentía sus mejillas colorarse por la exploración de su intimidad. Su captor le miró con una perversa sonrisa. Una sonrisa que le decía sin palabras que era inútil tratar de detenerlo. Las amarras en sus muñecas eran incomodas, lo suficientemente apretadas para evitar cualquier escape, pero no tanto como para causarle daño.
—Serás mío— Dijo…