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Dreki V


El Juego

En Gea, la ciudad donde Dreki descansaba tras su duro despertar, la gente sabía que los Ljósi gobernaban a voluntad, si bien no eran los regentes, su alta posición económica hacía que toda voluntad suya se respetara, y entre los rumores que corrían por las calles estaban los gustos perversos de Reliar Ljósi el excéntrico hijo del patriarca de la acaudalada familia, así que cuando sus guardias se llevaron a un joven voluntario rumbo a la torre de la familia a nadie le pareció anormal, de hecho todo lo contrario se consideraba un honor, ya que traía buenos negocios y posición a la familia del elegido.

-Dime tu nombre

Cuestionó Reliar en cuanto vio al chico, era de piel morena, buen cuerpo, joven tal vez de unos 16 años, se notaba que había tenido una vida difícil, posiblemente provenía de los barrios obreros o de los puertos donde descargaban materiales y provisiones en pesadas cajas o bultos, pero eso no era importante para Reliar, para él físico sólo era un placer extra, lo que le interesaba estaba dentro del chico.

-Fórnir

Contestó el joven, pese a ser un poco más alto que Reliar y obviamente más fuerte el chico de 16 abriles se sentía indefenso ante aquella seguridad de los ojos azul zafiro del adinerado muchacho y mientras él se perdía en la mirada Reliar examinaba lo que buscaba.

-Tienes un buen corazón, no te preocupes por tu familia, a partir de hoy están bajo protección de los Ljósi, tendrán para vivir bien.

Mientras decía esas palabras el de cabellos negros dio media vuelta para internarse en un corredor de la torre, Fórnir dedujo que debía seguirle, a paso lento por sus nervios siguió al noble hasta llegar a un ascensor que se abrió frente a ellos.

-Lo que vas a hacer no va a ser fácil

Comentó Reliar dentro del ascensor, el chico le escuchó con atención.

-Es normal que tengas miedo, pero recuerda que es por tu familia

Agregó el de cabellos negros con una encantadora sonrisa, a los pocos minutos se detuvo el aparato habían llegado a la cima de la torre, al abrirse las puertas Fórnir pudo ver un enorme ventanal desde el cual se apreciaba toda la ciudad, Reliar miró con ternura el asombro del chico, en toda Gea no abría una vista como la de aquella torre y el hijo de los Ljósi se alegraba de poder regalarle esa visión al pobre joven.

-Espera aquí

Tenían dos puertas, una a cada lado del pasillo que empezaba en el ascensor y terminaba en el ventanal, Fórnir asintió, Reliar entró en la habitación derecha mientras el joven se asomó más de cerca al ventanal, tal fue la altura pero de momento Fórnir empezó a marearse y a sentir un ligero dolor de cabeza, agitándola suavemente para evitar el malestar el chico intentó guardar la calma, estaba nervioso, que le pediría hacer el adinerado joven, que perversiones o deseos tendría en mente, un suspiro profundo y de nuevo agitó su cabeza.

-Pasa

La voz de Reliar lo trajo de vuelta a la realidad, empezó a caminar hacia la puerta que ahora estaba abierta y le invitaba a entrar, pero a cada paso el dolor de cabeza y el mareo se incrementaban, era como si estuviera enfermo.

-Tranquilo

La voz del hijo de lo Ljósi le daba tranquilidad, pero su vista se nublaba poco a poco, sintió la mano de Reliar tomarle con fuerza pero suavidad y dirigirlo dentro de la habitación, una enorme habitación semicircular, con enormes ventanales en todas las paredes, una vista asombrosa de la ciudad, todo en un blanco inmaculado, una cama frente a él y en ella un chico que empezaba a despertar, cuando sus ojos se miraron fijamente un dolor llenó su pecho, era como si le arrancaran el corazón de un golpe.

-Detente

Gritó el que estaba en la cama dirigiéndose a Reliar, el chico de cabellos negros rio ante aquellas palabras.

-No soy yo, eres tú

El de la cama sintió pavor, trató de alejarse de Fórnir quien caía en el piso víctima del dolor, se alejó de la cama pero a cada paso que daba lejos del otro el dolor en el pecho de Fórnir se hacía más agudo, más insoportable.

-Detente tú Hásæti, no ves que lo estás haciendo de la manera dolorosa

Reliar dijo con tranquilidad mientras se agachó para tomar de los hombros al joven que yacía en el suelo sosteniendo su pecho, tratando de aliviar el dolor, Dreki el otro que estaba ahí entendió, ya era muy tarde, lo mejor era ser piadoso aun que eso significara matarle para evitarle sufrir

-Te odio

Le dijo a Reliar mientras se acercó al otro, quien sintió un alivio en su pecho a cada paso del otro, su respiración se regulaba y ya no dolía tanto, y el dolor desapareció por completo cuando la distancia fue sellada con un beso, Dreki besó a Fórnir y al segundo siguiente todo fue blanco, una luz cegó a los presentes y el último piso de la torre desapareció en un parpadeo con una fuerte explosión.

-Estás bien

Una hora después pudieron llegar al último piso o a lo que quedaba de él, el hombre de varaba roja encontró entre los despojos a un Reliar que miraba la ciudad bajo sus pies, sus ropas estaban desgarradas por la explosión, pero su cuerpo yacía inmaculado, no como el de Fórnir que estaba inerte a su lado.

-En lo que cabe

Fue la respuesta, el hombre dio indicaciones de que se llevaran el cuerpo del fallecido, se acercó a Reliar y colocándole una mano en el hombro iba a hablar pero fue interrumpido por el de cabellos negros que volteó para verlo con una extraña alegría en su rostro.

-Es momento, ve y búscalo como todos los otros, aquel que lo encuentre podrá dominar al Dragón

Fueron las palabras de Reliar, el hombre asintió y se retiró de inmediato, Reliar regresó su mirada a la ciudad, su juego había comenzado.

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