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¿Cómo conocí a Alex?


Fue una mañana de Septiembre, creo que era lunes, viendo el calendario creo que era el 20 de Septiembre, la verdad no estoy seguro, soy malo para recordar las fechas importantes. Era de mañana; eso si lo recuerdo bien, tal vez eran las 9:00am yo iba entrando al edificio donde esta la oficina; un pequeño edificio de departamentos que tenía el primero acondicionado para que nos hiciera de oficina, yo iba como siempre en mi mundo, metido en mis ideas, tal vez pesando sobre algún curso mientras escuchaba a Joaquín Sabina en mi celular y gracias a los audífonos, iba subiendo las escaleras cuando casi chocamos, poco faltó, por suerte él ya me había visto.

-Buenos Días

Dijo, yo le contesté, no había escuchado nada pero supuse que me había dicho, no le mire bien ese día, no me interesó a primera vista… y aquí es cuando quien me conoce dice “mentiroso” y es verdad, si llamó mi atención, era un chico muy guapo, no era adonis pero tenía un encanto natural, sus ojos eran verdes casi azules, su cabello negro como la noche y su piel era clara, tenía un lunar bajo el ojo derecho, y una sonrisa encantadora *suspiro*

-Buenos Días

Dije y dejé que pasara a mi lado, su perfume llenó mis pulmones, siempre olió a lavanda, pero suavemente con un toque de maderas y de jengibre, era delicioso, debí haberle preguntado que perfume usaba. Bajó unos escalones y volteé a verle, me sorprendió él me miraba, me sonrió, le sonreí y seguimos nuestro camino.

-Hola, esperando?

Me abordó una tarde al fin de semana siguiente, estaba yo en la puerta de entrada esperando a que llegaran mis alumnos; la puerta debía permanecer cerrada y para no estar bajando a abrir me sentaba en la escalera a esperar.

-Si

Le contesté, creí que saldría y continuaría con su vida, mientras yo continuaba con la mía, pero él tenía otros planes, se sentó a mi lado me miró fijamente y se presentó.

-Me llamo Alexander, pero todos me dicen Alex

Su sonrisa era encantadora, y me extendía su mano, la tomé, un escalofrío recorrió mi columna.

-Yo soy Rail

Rio suavemente, mi nombre no es muy normal, pero continuó hablando del clima, del cielo, de lo que hacía era estudiante universitario de último semestre, estaba estudiando arquitectura, trabajaba en un pequeño despacho en el centro, le gustaba la música y salir a caminar.

-y a ti qué te gusta?

Empezó el acostumbrado cuestionario, le conté de mi fascinación por el diseño, por la psicopatología, que me dedicaba a dar cursos, y no recuerdo que tanto más, él escuchaba atento, hasta que llegaron mis alumnos y nos retiramos, él a la calle, yo a mi oficina.

-Hola

Me saludó la tarde del Lunes, ambos veníamos llegando, de nuevo me contó de su día y fin de semana mientras subíamos las escaleras y entonces lanzó la pregunta.

-Te invito un café cuando salgas

En realidad no fue una pregunta, fue un hecho, no una orden, un hecho, como quien dice el cielo es azul una afirmación, asentí en silencio y abrí la puerta de la oficina.

-Te veo a las 7

Al entrar a la oficina suspire, un chico lindo y muy atrevido me había invitado un café, sonreí y continué con mi día. A las 7 puntual tocó a la puerta, yo estaba listo, salimos y empezamos a caminar hacia el centro mientras le contaba de mi día, él me escuchaba, luego me preguntó otras cosas sobre mi vida, mi familia, mi trabajo, llegamos al café y pedimos un par de capuchinos, fue una hermosa tarde, la más bella que recuerdo por lo que significaría después.

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