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Café (ina)



Hace mucho que no tomaba tanto café, hubo un tiempo en la prepa y parte de la universidad que al despertar me tomaba un litro de café, como todo incauto empecé con el llamado "café" soluble y poco a poco fui descubriendo el café de verdad al punto de conseguir una cafetera y preparar café de Córdova (mi favorito), de Chiapas, colombiano, venezolano, etc.

Me tomaba una tacita (1l) todas las mañanas y la verdad lo disfrutaba mucho, pero poco a poco mi amor por el café abrió paso al amor de los Tés, hoy en día si no tengo al menos 5 tés diferentes (y buenos) en mi alacena entro en ansiedad, cambié el café de las mañanas por el "English Breakfast, y en la noche el Té Chai o el Té de Jazmín son ya parte de mi rutina, además durante el día el Té Blanco, Negro, Rojo, Verde, de Jengibre, etc. son mis compañeros habituales. El té tiene muchas propiedades benignas y poco a poco me he vuelto usuario de él como medicamento continuo para aliviar infinidad de males cotidianos.

Pero regresando al café mi adicción por el dejó un conocimiento de los tipos, texturas y sabores que hoy en día puedo disfrutar de vez en cuando... Hoy en la mañana me he tomado un café pequeño (1l) por desgracia mi cuerpo ya no está acostumbrado a la cafeína; en esas cantidades, y por ende tengo algunos síntomas no muy agradables (taquicardia, ansiedad, paranoia, etc.) algo muy semejante a los Ataques de Pánico que me dan, la fortuna es saber canalizar esas emociones de forma constructiva y no sólo ponerme a gritar como loco y salir corriendo de la oficina... cosa que muero por hacer.

El café es un buen estimulante, pero también sirve para relajarse y disfrutar de un buen momento, había una historia al respecto:

Un maestro de Harvard (sustituir por la escuela de su preferencia) que en una cátedra tomó un frasco grande de cristal y colocó en él varias piedras grandes hasta donde cupieron, y preguntó a sus alumnos "¿El frasco está lleno?" todos afirmaron que sí al ver que ninguna piedra grande más podría entrar, el alumno sacó un recipiente con arena y vertió el contenido dentro del frasco la arena rápidamente se fue acomodando en los espacios entre las piedras grandes y el maestro volvió a preguntar "¿El frasco está lleno?" todos convencidos de que ahora sí nada podría caber afirmaron en coro. El maestro sonrió y tomando su termo vertió el café dentro del frasco y agregó "esto es como la vida, los grandes temas de nuestra vida nos hacen creer que estamos llenos, pero luego las cosas pequeñas aún tienen cabida en la vida y cuando creemos que ahora si estamos al tope descubrimos que siempre tenemos espacio para un café con los amigos".

La costumbre de tomar café empezó en el siglo XV en los territorios árabes, y poco a poco se fue extendiendo por el mundo, logrando con ello también la diversificación tanto del grano como de la manera de beberlo, el café árabe se toma tradicionalmente negro, fue en Europa donde se le agregó azúcar y poco a poco se hicieron combinaciones más variadas.


En lo personal me gusta el café dulce o con leche, salvo que sea un buen café, pero lo que si disfruto de sobre manera es el aroma del café, cuando ponía la cafetera es lo que más me gustaba, el llenar la casa (chica) de ese rico olor, disfrutarlo al momento de acercarte la taza y saborearlo aún antes de beberlo, incluso programé la cafetera para que antes de despertar empezara a preparar el café y fuera el aroma lo que me levantara, fueron buenos tiempos, tal vez debería recuperarlos.

En fin ya se me bajó el efecto de la cafeína y ya me siento mejor, así que los dejo y nos leemos luego.

Ciao

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