Ir al contenido principal

Evan Night

Este es el prologo de lo que será un fanfiction de "El Origen de los Guardianes" con un personaje propio y mucho Yaoi jejeje...



Evan Night

Las buenas historias inician siempre en una noche tenebrosa, la mía no es diferente. Era una noche de luna llena y el bosque estaba silencioso, las hojas cubrían el suelo, al igual que la sangre que aún fluía de mi cuerpo, la mitad de mi descansaba en las entrañas de los lobos, lo demás estaba destrozado entre las hojas secas, la luna había contemplado la masacre desde las alturas, pareció no importarle o al menos no lo impidió, yo hace mucho que no sentía dolor, mi rostro recargado sobre una piedra estaba roído por los colmillos, me habían deformado la mitad del rostro y la otra miraba la nada con mis ojos negros, inerte miraba la infinidad del bosque que tanto miedo me había causado en mi corta vida, pero a la vez su extraño misterio me atraía como polilla al fuego.

Había sido un juego de niños, inspirado por antiguos cuentos de héroes nos habíamos internado en la penumbra de la noche de luna llena, jugando entre los árboles, retándonos a entrar más y más en las entrañas de la floresta.

-No te atreves

Nos decíamos los unos a los otros mientras avanzábamos por las garras de los árboles sin mirar a nuestro al rededor, empujándonos unos a otros en la oscuridad, no les escuchamos, no los vimos hasta que ya estábamos muy lejos para ser oídos, los lobos sabían su misión nos rodearon y salieron entre los árboles despacio midiendo nuestros movimientos. Todos nos asustamos, nos replegamos, tome la antorcha y empecé a ahuyentarlos, no había escapatoria, antes de que se dejaran ir contra nosotros grite tan fuerte que los confundí por un segundo.

-¡Corran a la aldea!

Dije a mis compañeros en un arranque de valor y enfrentándome a los caninos, impedí que los siguieran, mientras con fuerzas desconocidas caminaba con los lobos a cuestas, sus dientes se aferraron a mi piel y jalaron hasta derribarme, empezaron a engullirme si haberme matado, recuerdo el dolor y luego nada, me destrozaron vivo.

Sé que los otros lograron escapar porque me volví leyenda. Para mi, esa fue mi última noche o al menos eso pensaba, ya que de entre las sombras sentí su llamado, mi vista perdida se reanimó, el dolor ya no existía, con el brazo que quedaba pegado a mi cuerpo me arrastre y poco a poco ante la mirada atónita de los lobos que reposaban su banquete, recogí cada uno de mis huesos y como pude me puse de pie, los lobos me ayudaron a encontrar lo que faltaba ya no seríamos enemigos.

-Bienvenido

Dijo una sombra entre los árboles, nunca le vi bien, nunca supe su nombre, pero él me había vuelto a la vida y no sé si agradecérselo o maldecirle.

-Desde ahora eres Evan Night y el miedo es tu esencia

La sombra desapareció mientras los rayos de la luna me cubrían con mi nueva vida, el hombre de la luna también habló, sólo dijo una cosa antes de cubrirme con un manto blanco que no dejaba ver mis heridas y lo devorado de mi cuerpo.

-Se valiente

Su voz aún retumba en mis oídos como si la estuviera escuchando de nuevo por primera vez, desde el principio supe que hacer y poco a poco al paso de los siglos me recuerdan a su manera, un día en que los niños creen que pueden jugar con el miedo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sentidos

El dolor en el pecho se intensifica con cada respiración, es como un suave ardor que se propaga lentamente. Con cada exhalación es como si una flama se propagara por todo el pecho y con casa inspiración se contrajera sólo para volverse a propagar.

Lenta agonía. Respirar se dificulta mientras el tiempo pasa. Pronto ya no sólo cuesta trabajo introducir el aire a los pulmones, también cuesta el retenerlo ahí lo suficiente. La tos invade el cuerpo haciendo más complicada la faena.

Se siente frío, un frío incontrolable. Poco a poco el cuerpo empieza a temblar sin detenerse. Los brazos dejan de responder, las piernas se sacuden involuntariamente, la vista se empieza a nublar y la desesperación empieza a aparecer.

No hay nada que hacer, el sabor metálico en la boca lo confirma, ya no puede ver la herida, ya no puede si quiera mover la cabeza. El asfalto deja de sentirse helado, el pecho deja de arder, el frío desaparece. Pero la desesperación se queda.

En segundo ya no siente nada. la vista …

Esperando

# esperandoLa desesperación de estar aguardando la llegada es insoportable. Sobre todo cuando no se sabe la hora del arribo. No se si llegaras siquiera, y sin embargo aquí sigo esperando a que aparezacas, con tu dulce sonrisa que ne hace perdonarte todo.Pero mientras llegas el pensamiento principal es "no te interesa" y pese a ello aquí sigo aguardando. Mi paranoia me hace justificarse con pensamientos catastróficos. Un accidente, un asalto, un lo que sea. Pero mi pesimista exclama "No le importas". Y aquí aguardando permanezco. Mirando el pasar de la gente. Escudriñando con mi corta visión entre las manchas lejanas en búsqueda de tu silueta. Pero nada. La espera me mata lentamente.Caras pasan y me miran mirarlas. Mares de gente se deslizan entre los corredores y mi corazón espera que alguno seas tú y mi cabeza conspira en tu contra entre la tragedia y el rencor.Permanezco, imapciente, pero permanezco en la espera de tu llegada. Una parte de mi sabe que al llegar n…

nubes y tormentas

Ella miraba por la ventana del dormitorio, se detenía en la forma irregular de cada nube tratando de adivinar cuando había perdido el interés. No lo podía culpar a él. Él seguía siendo el mismo narcisista adolescente del que se enamoró. La culpable era ella que había intentado soñar con otra posibilidad.

Desde un principio sabía que su relación estaba destinada al desastre. La diferencia de edad, de gustos, de estilos de vida. El hecho de que lo mantuviera, que le diera todo cuanto podía. El hecho que cada vez más seguido se sentía sola a su lado, pero ya no le incomodaba esa sensación. Suspiro mirando el blanco grisáceo de una larga nube.

Debió haber terminado todo hace tanto tiempo, pero no lo hizo por... la verdad ni siquiera ella sabía porque no había terminado. Tal vez fue por miedo; o simplemente él besaba demasiado bien. Pero ya ni eso podía ser suficiente. Tenía que buscarlo, seducirlo, para probar sus labios. Para él seducir era simplemente llegar y tocar sus pechos como si s…