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Mostrando entradas de diciembre, 2014

Elizabeth

Lagrimas rodaban por la hoja de papel mientras Elizabeth escribía su carta. Era la última que escribía, lo sabía bien, después de esa noche no volvería a escribir nunca más. Dobló el papel y lo guardó bajo la almohada, apagó la vela que alumbraba tenuemente su habitación para quedar sumida en la oscuridad de la noche.

Un rayo de luna logró entrar por la ventana horas después, lo que vio fue tan aterrador que por un momento el rayo pensó en retroceder sus pasos y regresar al seno de su madre la luna. Había sangre por todo el piso de la alcoba, todo estaba lleno de sangre tan roja como el carmín de las rosas que adornaban el frente de la casa. Pero no era sólo la sangre, si no los restos y partes de personas regados por todas partes, brazos, cuellos, pechos, viseras, piernas, una verdadera carnicería, cada rincón estaba mancillado por aquel atroz crimen.

Podía distinguirse por el tamaño y las formas que entre aquella muchedumbre desgarrada había niños, mujeres y adultos, la dentadura de…

Éxodo (Prólogo)

Sus ropas estaban bañadas en sangre, la cabeza aún le daba vueltas, el dolor era constante y parecía no detenerse, había perdido mucha sangre y mucha energía en mantenerse vivo. Deambulaba por las calles oscurecidas de la ciudad, los barrios bajos.

-resiste- se dijo a si mismo mientras caminaba zigzagueando por la calle, golpeando la pared y sosteniéndose de los carros y postes a su alcance. La noche cubría su condición y disimulaba la sangre que dejaba a su paso. Un callejón le ofrecía un refugio en lo que se recuperaba por completo. Recargado en la pared de ladrillo miró al lejano cielo cubierto por las nubes que reflejaban la luz de la ciudad. Respirar le costaba trabajo, tal vez por la bala aún alojada en su pecho, le habían disparado tres veces.

Estaba en casa como cualquier otra noche, parecía una velada tranquila con su esposa cuando alguien toco a la puerta.

-Elizabeth- el nombre de su esposa vino a su mente en cuanto trató de organizar las ideas. Él se había levantado para ab…

Bartolomé

El hermano Bartolomé; como lo llamaban todos sus compañeros, no era un monje, ni siquiera era un hombre agradable, era más bien un ermitaño que había encontrado en el corazón del monasterio un lugar tranquilo para disfrutar de su soledad.

En las colinas lejos de la civilización y el bullicio de la gente Bartolomé vivía con los monjes de la hermandad de San Agustín. Los monjes vivían vidas tranquilas y en armonía con el mundo que los rodeaba. Su huerto y pequeño corral los proveía de la suficiente comida que pudiesen necesitar, las paredes de piedra y los hogares nutridos por leña les daban el refugio para soportar el frío de la montaña. Sus vidas eran tranquilas, la mayoría se dedicaba a la oración, la contemplación, o a algún arte.

La vida en el monasterio era lo que Bartolomé necesitaba, cada mañana se levantaba con el sol como todos los demás, el cielo azul profundo aún estaba ligeramente oscurecido pero todos iniciaban sus labores cotidianas, para el medio día las actividades dia…

El Paramo

Entre las muchas ventajas que da el ser demonio; bueno parte demonio, está la de desconectarte del mundo. Todos tienen un mundo interno; humanos, ángeles, criaturas… todos, pero los demonios tienen la ventaja de que literalmente pueden desaparecer e irse a aquel páramo de sus mentes a disfrutar el tiempo a solas.

"El páramo" es un lugar en la mente de cada demonio, cada páramo es diferente, dependiendo de lo que haga sentir bien a su creador. Para muchos el páramo se parece a lugares inhóspitos para los hombres, lugares que en la antigüedad eran hogar de los demonios. De hecho el páramo existe gracias al creciente número de humanos, cada vez más intrusivos, los demonios crearon el Páramo para escapar de los hombres, de su ruido y de su bullicio.

Mi páramo es un rincón negro, sin arriba, ni abajo, sin paredes, un enorme vacío donde puedo crear lo que quiera y lo que necesite. Conozco otros paramos que son cálidos o helados, van desde regiones árticas hasta interiores volcánic…

La musa y el escritor

Era una noche cualquiera, como muchas de las noches que pasan desapercibidas en nuestra larga rutina diaria. El cielo estaba cubierto por grises nubes, el clima no era molesto ni agradable, la gente continuaba con sus vidas sin problema alguno. Así era la vida de Poe.

Poe era un joven de veinte y dos años, recién egresado de la escuela de letras y con el sueño de volverse un prolífico escritor. Y bajo ese sueño era que aquella noche caminaba en búsqueda de la musa de la escritura. La bella dama para él tenía ojos negros y cabello blanco andaba desnuda por la vida dejando ver su clara piel cubierta de pecas a quien tuviera la pericia de contemplarla en medio de las hojas blancas o de las letras de los escritos.

La musa había escapado de su habitación aquella tarde. Habían estado juntos durante dos meses, meses en los cuales el joven pasó largas noches coqueteando con ella, intimando entre la tinta de la vieja máquina de escribir y las hojas blancas que se cubrían con letras borrosas. É…

HERRAMIENTAS PARA ESCRITORES.

Tengo varios trucos para escribir sin distracciones y me apoyo de varias apps programas, páginas y demás. Así que hoy les comparto los más importantes.

La primera de las apps que utilizo es Spotify (https://www.spotify.com/mx/), este servicio de música me gusta ya que me ayuda a crear un ambiente creativo, poner música agradable me ayuda a desconectarme del mundo y ponerme a escribir con más dedicación, tiene varias listas de reproducción ya hechas que me ayudan concentrarme, obviamente la clasificación cambia según lo que escribo o mi estado de ánimo, pero en general con buscar "writer" encuentro algo bueno que escuchar (https://play.spotify.com/search/writer%3Aplaylists), esta es de mis favoritas (https://play.spotify.com/user/spotify/playlist/3hc32jvOISGXM1FGKgS3Oa).

Otra cuestión que utilizo mucho es Rainy Mood (http://www.rainymood.com/) que te da la ambientación de estar en medio de una tormenta, el ruido blanco de la lluvia lo encuentro relajante, lo que me ayuda a qu…

Contar historias

Primero aparece un lugar, por ejemplo mi habitación, piso de laminado claro, paredes de colores naranjas que van desde un naranja casi amarillo hasta un naranja casi eléctrico, pasando por 2 tonalidades intermedias que regulan la luz de la alcoba. Una gran ventana hacia el poniente donde entra una gran cantidad de luz todo el día y en las noches gracias a un faro blanco que está junto frente a ella, el techo a poco menos de 3 metros de alto con su blanco sepulcral sólo interrumpido por el azul de las dos lámparas que cuelgan levemente de él. Los muebles son de maderas de diferentes tonos cafés, oscuros y claros. Algunas flores adornan el lugar, unas lavandas secas pero hermosas que conservan su arma y su olor, algunas nochebuenas por la época, y unas orquídeas.
Luego vienen los personajes, un chico de máximo 20 años recostado desnudo en mi cama, totalmente atrapado por el sueño pese al resplandor que entra por la ventana y la suavidad de la música que emite mi celular. El chico tiene o…

La pantalla en blanco

Ahí estaba sentado en la silla, frente a la blanca pantalla del monitor, viendo aquel reflejo incesante del Bloc de notas, prefería ese programa a cualquier otro para escribir, por qué, porque no le distraía de la labor de escribir. Su celular estaba bloqueado para evitar cualquier distracción del mundo, la computadora estaba sin conexión, todo para que lograra enfocarse.
La pantalla seguía en blanco nada cruzaba por su mente. El escritor miraba el blanco casi segador de la pantalla, miraba a su alrededor viendo las flores que adornaban la mesa y la taza de té ya frío tras la larga espera; buscaba en cada rincón una pizca de inspiración, pero nada.
Regresaba derrotado la mirada al teclado, no había ni una idea en toda la habitación, no había una idea en ningún rincón de todo aquel recinto, nada que escribir.
Miró una vez más las teclas y moviendo torpemente sus dedos entre ellas trató de formar palabras, para después formular oraciones, que dieran paso a párrafos que concluyeran en algo …

Nota Equis

Hola, hace mucho que no escribía algo o en general hacía algo, no es por falta de inspiración, en este momento es por falta de tiempo, mi trabajo el último mes estuvo de locos, pero poco a poco regresa a la normalidad...
Ya saben la hermosa rutina, hoy en la mañana me di cuenta de cuanto amo la rutina, me pude levantar más tarde y ahora que tengo cuarto propio con baño incluido mi idea era despertar bañarme y bajar a desayunar, pero no estoy acostumbrado a eso, de hecho me levanté a la misma hora de siempre y baje a desayunar para luego subir y bañarme, me cuesta cambiar mis hábitos... Soy un animal de costumbres me relaja el saber que se puede tener algo de estabilidad en este mundo loco y cambiante, y aun cuando no lo crean es un rasgo muy humano... tal vez es lo que me mantiene humano; porque aún soy 45% humano... o tal vez menos, pero aún soy humano... creo.
Las rutinas me ayudan a controlarme y a medirme, a saber dónde es arriba y donde es abajo sin perderme y sobre todo a saber…