Ir al contenido principal

Carta a Alexander "ya no puedo"

Alexander:

Son las 12:35AM quieres hacer el favor de abandonar mi mente y dejarme descansar tranquilo.

Creí que ya habíamos superado tus visitas a estas horas de la noche. No ves que tengo una vida, un trabajo al cual asistir mañana, responsabilidades que atender, y que no puedo hacerlo si no he dormido nada la noche anterior país te empeñas en hacerme compañía con tus recuerdos llenos de nostalgia, alegría y tristeza.

Debes entender que aún cuando el tiempo se ha detenido para ti, para los demás no es así. La vida continúa sin ti, como continuará sin mi,Cómo continuará mucho más allá de que todos los que nos hayan conocido ya no estén. La vida sigue.

Mañana debo ir a trabajar, sabes, tengo muchos pendientes que atender, entregar reportes, hacer informes, planificar proyectos, muchas cosas. No puedo quedarme a recordar las largas tardes de café o las salidas a caminar, donde parecía quite el tiempo se detenía y sólo resistirán los dos. No puedo detenerme a recordar el sabor de tus besos o la sensación de tus manos en mi cintura.

Debo descansar, para poder continuar... (suspiro) no puedo quedarme a pensar en aquellas veces cuando recostado en tu pecho escuchaba a tu corazón hasta quedarme dormido.

No me puedo dar el lujo de derramar lágrimas que te nombran, no puedo quedarme a pensar en los besos que no tuvimos, en las caricias que nos faltaron, en los "te amo" que ya no pronunciamos, en las tardes que nos robaron... No, no puedo, ni esta noche ni ninguna otra. Ya no puedo, créeme ya no tengo fuerzas para nombrarte sabiendo que no me contestaras, ya no.

Pero más importante ya no puedo quedarme a recordar que ya no estas y que nunca volverás a estar.

Ciao Alexander

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sentidos

El dolor en el pecho se intensifica con cada respiración, es como un suave ardor que se propaga lentamente. Con cada exhalación es como si una flama se propagara por todo el pecho y con casa inspiración se contrajera sólo para volverse a propagar.

Lenta agonía. Respirar se dificulta mientras el tiempo pasa. Pronto ya no sólo cuesta trabajo introducir el aire a los pulmones, también cuesta el retenerlo ahí lo suficiente. La tos invade el cuerpo haciendo más complicada la faena.

Se siente frío, un frío incontrolable. Poco a poco el cuerpo empieza a temblar sin detenerse. Los brazos dejan de responder, las piernas se sacuden involuntariamente, la vista se empieza a nublar y la desesperación empieza a aparecer.

No hay nada que hacer, el sabor metálico en la boca lo confirma, ya no puede ver la herida, ya no puede si quiera mover la cabeza. El asfalto deja de sentirse helado, el pecho deja de arder, el frío desaparece. Pero la desesperación se queda.

En segundo ya no siente nada. la vista …

Esperando

# esperandoLa desesperación de estar aguardando la llegada es insoportable. Sobre todo cuando no se sabe la hora del arribo. No se si llegaras siquiera, y sin embargo aquí sigo esperando a que aparezacas, con tu dulce sonrisa que ne hace perdonarte todo.Pero mientras llegas el pensamiento principal es "no te interesa" y pese a ello aquí sigo aguardando. Mi paranoia me hace justificarse con pensamientos catastróficos. Un accidente, un asalto, un lo que sea. Pero mi pesimista exclama "No le importas". Y aquí aguardando permanezco. Mirando el pasar de la gente. Escudriñando con mi corta visión entre las manchas lejanas en búsqueda de tu silueta. Pero nada. La espera me mata lentamente.Caras pasan y me miran mirarlas. Mares de gente se deslizan entre los corredores y mi corazón espera que alguno seas tú y mi cabeza conspira en tu contra entre la tragedia y el rencor.Permanezco, imapciente, pero permanezco en la espera de tu llegada. Una parte de mi sabe que al llegar n…

nubes y tormentas

Ella miraba por la ventana del dormitorio, se detenía en la forma irregular de cada nube tratando de adivinar cuando había perdido el interés. No lo podía culpar a él. Él seguía siendo el mismo narcisista adolescente del que se enamoró. La culpable era ella que había intentado soñar con otra posibilidad.

Desde un principio sabía que su relación estaba destinada al desastre. La diferencia de edad, de gustos, de estilos de vida. El hecho de que lo mantuviera, que le diera todo cuanto podía. El hecho que cada vez más seguido se sentía sola a su lado, pero ya no le incomodaba esa sensación. Suspiro mirando el blanco grisáceo de una larga nube.

Debió haber terminado todo hace tanto tiempo, pero no lo hizo por... la verdad ni siquiera ella sabía porque no había terminado. Tal vez fue por miedo; o simplemente él besaba demasiado bien. Pero ya ni eso podía ser suficiente. Tenía que buscarlo, seducirlo, para probar sus labios. Para él seducir era simplemente llegar y tocar sus pechos como si s…