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Amigos y relleno

Algo que disfruto es hablar con las personas con las que puedo ser yo mismo... son pocas debo decirlo y la vida adulta se ha encargado de alejarnos un poco; eso y que seamos honestos eso de las relaciones sociales no se nos da, la mayoría somos gatos de casa, podemos pasar una vida en nuestros hogares sin salir exclusivamente para lo importante (comida).

Gracias a la tecnología nos hemos mantenido en contacto, sabiendo un poco de nuestras vidas y contándonos nuestras aventuras, porque aun cuando sean cuestiones normativas son aventuras de vida. Eso si en el chat también apestamos; no servimos para mensajes cortos, cada mensaje es como una carta, y jamás esperamos que el otro conteste de inmediato; entendemos que tiene cosas que hacer y que cuando conteste tendremos mucho que leer, somos como personas del siglo diez y siete que se mandan largos manuscritos, pero en versión WhatsApp.

Otro punto importante es que no mandamos mensajes a diario, muchas veces pasan meses o incluso años antes de saber uno del otro, lo que hace que cuando coincidamos; por el medio que sea el resultado sean largas pláticas sobre los detalles que hemos vivido o sobre todas las cosas que sentimos, para terminar ya pasadas varias horas recordando las cosas alegres que nos unieron.

Creo que lo más importante de nuestra amistad es que sin importar lo mucho que cambiemos, lo mucho que pase, lo lejos que estemos, cuando coincidimos es como si no hubiera pasado un segundo desde la última vez que nos vimos.

Por cómo piensan, como sienten y cómo viven son mis amigos, por las semejanzas que tenemos, por los reflejos que vemos el uno del otro, por las ventanas abiertas que nos dejan ver lo que en verdad son, por esa confianza es que somos y seremos amigos.

Que cosas… esta entrada debía ser de quinientas palabras y a las trecientas me he quedado sin argumentos, supongo que la amistad no es algo muy complejo, en realidad es bastante simple, significa estar y ser mientras dejas ser y estar al otro.

Con eso resumiría todo lo que siento en este momento, después de platicar con mis amigos vía WhatsApp de contarnos un poco de nosotros, de interesarnos en el otro, de contarnos los sueños y esperanzas al igual que los miedos y las inseguridades, los retos y los triunfos.

Fue un buen día, un día de mensajes, mensajes kilométricos, mensajes honestos.

Demonios aún me faltan cien palabras… sí, he escrito el cien con letra para que lo cuente como palabra, de hecho cambiaré todos los números a palabras… Ahora solo hacen falta cincuenta y nueve palabras que decir para poder llegar a las quinientas palabras y poder dar por cumplida mi larga y extenuante meta de quinientas palabras diarias escritas.

Demonios ni con mis evidentes esfuerzos he conseguido las quinientas, me he quedado en cuatrocientos ochenta y cuatro palabras y contando… si sigo así tal vez haya rellenado de tonterías el texto, ustedes debieron dejar de leer hace un buen rato.

En fin termine 512 Ciao.

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