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Mostrando entradas de octubre, 2015

Julio

Las hojas cubrían el suelo con sus tonos naranjas. Los árboles de la calle se mecían con el viento frío del otoño. El anciano caminaba con ese paso lento de aquel que ya no tiene prisa alguna. Observaba todo a su alrededor. Miraba las hojas que caían de los árboles y que se reunían con sus compañeras en el suelo.

Se identificaba con la estación. Su nombre era Julio, pero hace mucho que el verano lo había abandonado. Sus ojos se veían cansados y arrugas se acumulaban bajo su mirada. Sus cachetes colgaban ligeramente y su piel estaba manchada por los estragos de la vida. Caminaba despacio, sus pies dolían cuando caminaba. Sus huesos estaban cansados de una vida cargando su cuerpo. Sus manos ocultas por los guantes de lana, estaban marcadas por los años y por una vida difícil.

Le tomó medio día llegar a la banca del parque donde solía pasar las tardes. En ocasiones sentía que esperaba a alguien, pero no estaba seguro de a quién. Se sentaba desde el mediodía y veía pasar al sol en el ciel…

Miedo

—No tengo miedo a estar solo, tengo miedo a estar sin ti— le dijo el joven de cabellos negros como la noche a la bella doncella de piel tan clara como la crema. Ella no supo que contestar a tan desgarradora confesión. Si bien quería ser importante para su amado, la idea de que dependiera de ella la atormentaba.

—No sabes lo que dices— repuso con cautela, su voz sonaba como el canto de los ángeles, pero aun así se notaba la preocupación en ella. Él la miró, sus ojos azules como el océano le regresaron la mirada. Ninguno de los dos supo cuánto tiempo se miraron en silencio, tal vez un par de minutos eternos.

—Quiero ser tu salvador, pero no puedo ni salvarme a mí mismo— admitió el joven, ella bajó la mirada. La idea de un príncipe azul en su galante armadura y en su blanco corcel la enamoraba en secreto. Pero aquel joven parado al otro lado de la terraza no era un príncipe, ni siquiera un caballero.

—No quiero que me salves— mintió, pero ni ella misma creyó su mentira. El ambiente se to…