Ir al contenido principal

Miedo

—No tengo miedo a estar solo, tengo miedo a estar sin ti— le dijo el joven de cabellos negros como la noche a la bella doncella de piel tan clara como la crema. Ella no supo que contestar a tan desgarradora confesión. Si bien quería ser importante para su amado, la idea de que dependiera de ella la atormentaba.

—No sabes lo que dices— repuso con cautela, su voz sonaba como el canto de los ángeles, pero aun así se notaba la preocupación en ella. Él la miró, sus ojos azules como el océano le regresaron la mirada. Ninguno de los dos supo cuánto tiempo se miraron en silencio, tal vez un par de minutos eternos.

—Quiero ser tu salvador, pero no puedo ni salvarme a mí mismo— admitió el joven, ella bajó la mirada. La idea de un príncipe azul en su galante armadura y en su blanco corcel la enamoraba en secreto. Pero aquel joven parado al otro lado de la terraza no era un príncipe, ni siquiera un caballero.

—No quiero que me salves— mintió, pero ni ella misma creyó su mentira. El ambiente se tornó incomodo, y el silencio ensordecedor. Un suspiro salió del pecho de ambos, un segundo en el que sus almas respiraron al unísono.

—Te amo— profirió él, tomaron sus manos y se sentaron en el piso frío a la luz de una luna plateada. La noche era fría, pero eso no importaba, la incertidumbre, el miedo y el amor calentaban sus cuerpos de manos frías y corazones ardientes. Ya no había palabras que decir. Se quedaron sentados en la noche sólo tomados de la mano.

—Sabes...— tras una larga hora de silencio ella rompió la quietud. El volteó a verla entre preocupado y emocionado. Ella se detuvo a pensar bien sus palabras. Deseaba ser precisa con cada una de ellas.

—También te necesito— no era lo que esperaba escuchar aquel joven. Pero le bastó por ese momento. Era mejor ser necesitado aunque no fuera amado. Presionó la mano de ella con delicadeza. Ambos miraron las estrellas esperando que el tiempo terminara.

A las cuatro de la madrugada el frio se intensificó. Él empezó a temblar por la helada, no supo jamás en qué momento se quedó dormido. Tampoco supo en que momento ella dejó este mundo, su mano seguía aferrada a la de él, le costó trabajo soltarse del cuerpo inerte. No sabía si llorar o gritar, sabía que sucedería, lo sabía desde que la conoció, aun así la impresión lo dejó anonadado. Se disponía a alejarse cuando vio la carta en su otra mano. Ella aún en la muerte la sostenía fuertemente. Una hoja de papel doblada en tres y en cuyo interior sólo había dos palabras que él nunca tuvo la dicha de escuchar de los rojos labios de la chica.

—yo también— dijo con una triste sonrisa antes de romper en llanto, cuentan los que lo encontraron hacía el medio día que nada pudo parar sus lágrimas. El joven lloró hasta su muerte el amor perdido.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sentidos

El dolor en el pecho se intensifica con cada respiración, es como un suave ardor que se propaga lentamente. Con cada exhalación es como si una flama se propagara por todo el pecho y con casa inspiración se contrajera sólo para volverse a propagar.

Lenta agonía. Respirar se dificulta mientras el tiempo pasa. Pronto ya no sólo cuesta trabajo introducir el aire a los pulmones, también cuesta el retenerlo ahí lo suficiente. La toz invade el cuerpo haciendo más complicada la faena.

Se siente frío, un frío incontrolable. Poco a poco el cuerpo empieza a temblar sin detenerse. Los brazos dejan de responder, las piernas se sacuden involuntariamente, la vista se empieza a nublar y la desesperación empieza a aparecer.

No hay nada que hacer, el sabor metálico en la boca lo confirma, ya no puede ver la herida, ya no puede si quiera mover la cabeza. El asfalto deja de sentirse helado, el pecho deja de arder, el frío desaparece. Pero la desesperación se queda.

En segundo ya no siente nada. la vista …

nubes y tormentas

Ella miraba por la ventana del dormitorio, se detenía en la forma irregular de cada nube tratando de adivinar cuando había perdido el interés. No lo podía culpar a él. Él seguía siendo el mismo narcisista adolescente del que se enamoró. La culpable era ella que había intentado soñar con otra posibilidad.

Desde un principio sabía que su relación estaba destinada al desastre. La diferencia de edad, de gustos, de estilos de vida. El hecho de que lo mantuviera, que le diera todo cuanto podía. El hecho que cada vez más seguido se sentía sola a su lado, pero ya no le incomodaba esa sensación. Suspiro mirando el blanco grisáceo de una larga nube.

Debió haber terminado todo hace tanto tiempo, pero no lo hizo por... la verdad ni siquiera ella sabía porque no había terminado. Tal vez fue por miedo; o simplemente él besaba demasiado bien. Pero ya ni eso podía ser suficiente. Tenía que buscarlo, seducirlo, para probar sus labios. Para él seducir era simplemente llegar y tocar sus pechos como si s…

OnLine

# OnLineSu vida transcurría entre la pantalla del celular y la de la laptop. Tal era su obsesión que ya se identicaba a si mismo Como @DanteImperiumTenia 15 años cuando su tío le regaló su primer celular. No era la gran cosa pero fue suficiente para abrirle un mundo asombroso. Primero se limitaba a navegar en el feed de facebook o twitter. Pero poco a poco la curiosidad lo llevó a otros sitios a contenidos más carnales.Lo primero fue el Twitter de @TwinkBoy3000 un chico que aparentaba la misma edad de Dante pero juran tener 18 años. El chico subía fotos de su cuerpo y recibía invitaciones, línea, fav y comentarios por montones.Dante tenía 15 años y tres meses cuando subió la primera foto a su twitter. Una inocente foto de su torso desnudo. Era un chico delgado de piel clara. Cien fav recibió y 30 comentarios simples "Hermoso", "guapo" ...La sensación de sentirse objeto del deseo de otros fue embriagante. Dante era el menor de cinco hermanos, hijo de padres trabajad…