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Su vida transcurría entre la pantalla del celular y la de la laptop. Tal era su obsesión que ya se identicaba a si mismo Como @DanteImperium

Tenia 15 años cuando su tío le regaló su primer celular. No era la gran cosa pero fue suficiente para abrirle un mundo asombroso. Primero se limitaba a navegar en el feed de facebook o twitter. Pero poco a poco la curiosidad lo llevó a otros sitios a contenidos más carnales.

Lo primero fue el Twitter de @TwinkBoy3000 un chico que aparentaba la misma edad de Dante pero juran tener 18 años. El chico subía fotos de su cuerpo y recibía invitaciones, línea, fav y comentarios por montones.

Dante tenía 15 años y tres meses cuando subió la primera foto a su twitter. Una inocente foto de su torso desnudo. Era un chico delgado de piel clara. Cien fav recibió y 30 comentarios simples "Hermoso", "guapo" ...

La sensación de sentirse objeto del deseo de otros fue embriagante. Dante era el menor de cinco hermanos, hijo de padres trabajadores que sacrificaban todo el tiempo para mantener a su familia.

Otra foto ante la demanda de sus crecientes seguidores. Una en boxers verde intenso contra el viejo espejo del baño. Los Fav se multiplicaron, los comentarios fueron tantos que era imposible leerlos todos, los seguidores llegaron a 300.

La sonrisa de Dante creció, una foto más al final de la semana. De espaldas en trusa negra. Más seguidores, más fav, más comentarios. Pronto cada comentario que escribía recibía retroalimentación. Cada petición de sus seguidores era contestada lo más rápido posible. Al paso de los meses se reconocía como un "twittero".

Fotos, mensajes, tweets, deseo. Finalmente llegó el vídeo a los cinco meses, se quitaba la ropa frente a la cámara del celular. Algo improvisado en un vestidor. No llegaba al desnudo pero era suficiente para incentivar el deseo de los seguidores.

"Manda desnudos", "el bóxer estorba", "dejando ver". Tenía ganas de complacerlos de nutrir ese deseo. Finalmente pasó una foto desnudo, algo oscura, algo borrosa, pero se notaba su juvenil cuerpo y su erecto miembro. La explosión resultante fue masiva, los seguidores se multiplicaron, las fotos eran fiarias, los fav se contaban en miles.

Al año un especial una presentación online, se desnudaba ante espectadores en tiempo real y se tocaba para ellos. El placer del boyerismo lo consumió. Al mes otro vídeo, luego cada semana, finalmente diario. Millones de ojos viéndolo en la red.

Era una estrella, o así se sentía. Finalmente un día la propuesta llegó... Cinco mil pesos por estar con él y transmitirlo en vivo. El dinero, tal cantidad para un joven era mucho. Todo por entregarse a un desconocido y dejar que todos los vean. No parecía mal. Lo meditó unas semanas y finalmente acepto.

Le depositaron la mitad y mandaron la dirección de un hotel a las afueras de la ciudad. Un hombre que mando su foto, era un joven de veinticuatro años, uno ochenta de alto, cuerpo bien formado, ojos de color verde, atractivo. A Dante le pareció maravilloso, era atractivo.

Al llegar el día salió de casa diciendo que iba con un amigo. Llegó nervioso y puntual a la cita, se encontró con el hombre en el lobby. Era más guapo en persona. Subió las escaleras y no se volvió a saber de él.

Comentarios

Karlos F. ha dicho que…
Tristemente un fenómeno que se repite cada vez más en estos tiempos... lo capto muy bien jovenazo.

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