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nubes y tormentas

Ella miraba por la ventana del dormitorio, se detenía en la forma irregular de cada nube tratando de adivinar cuando había perdido el interés. No lo podía culpar a él. Él seguía siendo el mismo narcisista adolescente del que se enamoró. La culpable era ella que había intentado soñar con otra posibilidad.

Desde un principio sabía que su relación estaba destinada al desastre. La diferencia de edad, de gustos, de estilos de vida. El hecho de que lo mantuviera, que le diera todo cuanto podía. El hecho que cada vez más seguido se sentía sola a su lado, pero ya no le incomodaba esa sensación. Suspiro mirando el blanco grisáceo de una larga nube.

Debió haber terminado todo hace tanto tiempo, pero no lo hizo por... la verdad ni siquiera ella sabía porque no había terminado. Tal vez fue por miedo; o simplemente él besaba demasiado bien. Pero ya ni eso podía ser suficiente. Tenía que buscarlo, seducirlo, para probar sus labios. Para él seducir era simplemente llegar y tocar sus pechos como si se trataran de un interruptor para que ella estuviera disponible de inmediato.

En momentos se convencía de que él ya tenía a alguien más. Los mensajes ocultos en el celular, las fotos que no le dejaba ver. Todo aquello que ocultaba en cuanto ella entraba a la habitación. Si lo confrontaba decía que sólo eran amigas y que lo ocultaba porque ella era muy celosa. Tenía razón, pero la incertidumbre se quedaba ahí. Ella decidió fingir no verlo, no preocuparse, no sentir. El problema es que ese "Fingir" no me importa se estaba volviendo en una realidad.

En ese momento él estaba ahí sentado al otro lado de la cama mirando su celular, si ella volteaba a abrazarlo seguramente cambiaría la pantalla, lo ocultaría o algo así. No tenía caso enojarse por ello. Pero se estaba preguntando si tenía caso seguir.

Si no le era infiel, había otras razones para terminar. La diferencia de gustos. Para ella una buena tarde era pasar un rato en casa con una botella de vino, quesos, frutos y viendo películas. Para él todo era salir y sobre todo querer comprar algo. Pasear por centros comerciales, deprimirse por no poder tener algo, o tener que gastar en salidas absurdas y cosas inservibles. Ella lo complacía y recordaba con algo de nostalgia la última vez que comió una tabla casera de quesos y carnes frías. La última vez que trató de ver una película que a ella le llamó la atención, él se aburrió y empezó a jugar con el celular, hasta que ella tuvo que dejar de ver su película por tratar de convivir.

Eran muy diferentes. Y a últimas fechas ella se sentía detenida en un lugar autodestructivo. La casa era un caos, ropa sucia, comida pútrida, trastes sucios, cajas de pizza. Nunca fue la ama de la limpieza, pero él tampoco contribuía. Su idea de limpieza era quitar todo de la mesa y amontonarlo en la cocina. Hacía siglos que no había lavado un plato. Ella no podía limpiar todo, ni quería hacerlo, tenía miedo de terminar siendo la cenicienta.

-Yo también trabajo- decía él, como una recriminatoria, después de todo sólo lo había hecho porque tras medio año en casa ella se lo había pedido. Y para colmo lo que ganaba lo gastaba en diversión. Si, algunas cosas eran para disfrutar ambos, pero ella hubiera preferido que le ayudara a pagar la renta o algún gasto de la casa. Además, siempre terminaba "prestándole" al menos doscientos pesos para comprar algo.

Por qué estaba ahí... en verdad podía decir que amaba a una persona a la cual cada día le veía más defectos. Tiene sus momentos lindos, hace cosas agradables, es tierno, cuando quiere es cariñoso... pero cada vez son más los momentos en que se siente felizmente sola aún a su lado. Antes trataba de hacer algo juntos, de interesarse por algo que a él le gustara. Pero ahora, ahora era más fácil ponerse a hacer algo ella, preguntarle un par de veces "qué quieres hacer" para ver si tomaba algo de iniciativa y después seguir con lo que ella quisiera hacer.

Se sentía sola, y eso empezaba a gustarle. Pero si ya estás sola para que quieres a alguien que no aporta nada en tu vida.

Una nube cubrió el sol... pronto empezaría a llover.

Comentarios

Karlos F. ha dicho que…
Wow, de verdad ¿que es lo que hace que dos personas tan diferentes sigan juntas? y cuando solo uno (a) aporta, ¿porque aferrarse al otro (a)?
Somos muy complicados me cae.

Como de costumbre, muy lindo su cuento jovenazo y muy wena la "shineada" al site.

Saludos...

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