Ir al contenido principal

Sentidos

El dolor en el pecho se intensifica con cada respiración, es como un suave ardor que se propaga lentamente. Con cada exhalación es como si una flama se propagara por todo el pecho y con casa inspiración se contrajera sólo para volverse a propagar.

Lenta agonía. Respirar se dificulta mientras el tiempo pasa. Pronto ya no sólo cuesta trabajo introducir el aire a los pulmones, también cuesta el retenerlo ahí lo suficiente. La tos invade el cuerpo haciendo más complicada la faena.

Se siente frío, un frío incontrolable. Poco a poco el cuerpo empieza a temblar sin detenerse. Los brazos dejan de responder, las piernas se sacuden involuntariamente, la vista se empieza a nublar y la desesperación empieza a aparecer.

No hay nada que hacer, el sabor metálico en la boca lo confirma, ya no puede ver la herida, ya no puede si quiera mover la cabeza. El asfalto deja de sentirse helado, el pecho deja de arder, el frío desaparece. Pero la desesperación se queda.

En segundo ya no siente nada. la vista es tan borrosa y lentamente cede a un negro absoluto. Al final la oscuridad lo cubre todo. Y en ese mundo oscuro es sólo el sabor a metal, el aroma a mojado y el ruido de alguien gritando a lo lejos.

A los pocos minutos escucha voces que no puede comprender, escucha ruidos que ya no entiende, todo resulta ajeno, ya no sabe de él, ya no siente nada, ya no percibe el sabor a metal, ya no huele la humedad del ambiente, ya no siente el frío… sólo escucha, el ruido el caos, sin entender si es un carro, una persona o lo que sea lo que lo produce.

Comentarios

Karlos F. ha dicho que…
Ah caray, ¿acaso se inspiro en el tristemente celebre recién choque en reforma, jovenazo?
Transmites muy bien el sentimiento.

Ahora, solo un par de correcciones: en el segundo parrafo, "tos" (con ese). En el quinto parrafo, "cede" (porque "sede" es un lugar)

Saludos...

Entradas populares de este blog

Esperando

# esperandoLa desesperación de estar aguardando la llegada es insoportable. Sobre todo cuando no se sabe la hora del arribo. No se si llegaras siquiera, y sin embargo aquí sigo esperando a que aparezacas, con tu dulce sonrisa que ne hace perdonarte todo.Pero mientras llegas el pensamiento principal es "no te interesa" y pese a ello aquí sigo aguardando. Mi paranoia me hace justificarse con pensamientos catastróficos. Un accidente, un asalto, un lo que sea. Pero mi pesimista exclama "No le importas". Y aquí aguardando permanezco. Mirando el pasar de la gente. Escudriñando con mi corta visión entre las manchas lejanas en búsqueda de tu silueta. Pero nada. La espera me mata lentamente.Caras pasan y me miran mirarlas. Mares de gente se deslizan entre los corredores y mi corazón espera que alguno seas tú y mi cabeza conspira en tu contra entre la tragedia y el rencor.Permanezco, imapciente, pero permanezco en la espera de tu llegada. Una parte de mi sabe que al llegar n…

Epiz

# EpizElla estaba sentada al otro lado del bar. Sus ojos carmesí me miraban fijamente, su sonrisa maquiavélica me invitaba a acercarme. Sin embargo ahí estaba yo detenido por el miedo mientras sostenía mi vaso de ginebra.La miraba jugar con su collar de perlas blancas y me perdía en el pronunciado escote de su vestido color violeta. Era hermosa, tentadora pero a la vez atemorizaba.—no deberías pensarlo mucho— dijo el hombre a mi lado. No me habia percatado de su llegada. Me sentí apenado al saberme descubierto en mi impúdica observación.—Se llama Epiz, viene cada semana y se queda tomando sola— comento con cierta tristeza en su voz; o al menos eso me pareció a mi.—Nadie se atreve a acercarse— agrego mientras tomaba su copa de nartini y daba un sorbo.—animate, no te arrepentirás— concluyó con seguridad. Volteé un segundo a ver a la dama y el caballero desapareció. Pensé un segundo más, me tomé la ginebra de un trago y camine decidido a cambiar mi vida.—puedo— dije al llegar a su lado, …